Estás cayendo en esta trampa

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La ilusión del conocimiento

¡Atención turboestudiante porque estás cometiendo un error! Estás cayendo en una trampa que hace que no puedas memorizar tu temario.

Es algo que muy poca gente sabe y aún menos es consciente. Es algo que, por encima de todo, te está provocando una frustración extrema porque es lo que hace que ni si quiera puedas memorizar temarios sencillos de comprender, lo que impulsa a tu cerebro a enviarte toneladas de dolor impidiéndote disfrutar con tu temario.

La buena noticia es que, no sólo te voy a enseñar cómo sortear esta trampa, sino que te voy a dar tres trucos para hacer que juegue a tu favor, dándole la vuelta por completo a tu situación. Es algo que, sin duda, cambiará tu preparación así que presta mucha atención porque te estoy hablando de… ¡Esto!

Vamos a comenzar este vídeo con una simple pregunta:

¿Sabes cómo funciona un inodoro?

Para responder a esta pregunta debes conocer qué hay detrás del mero hecho de tirar de la cadena.

Si te paras a pensar, muchas de las cosas que nos rodean parecen tremendamente complicadas. Su complejidad hace que explicar su funcionamiento se convierta en un auténtico reto.

Por ejemplo, explicar cómo funciona un ordenador o un smartphone parece bastante engorroso. Hay demasiada tecnología  —bits, placas, dispositivos, conexiones y demás piezas— como para que una persona al uso sea capaz de hacer una exposición medianamente decente sobre el tema.

Sin embargo, ¿qué hay de las cosas que, aparentemente, son simples como, por ejemplo, los inodoros? Algo que es tan esencial en nuestras vidas y que ¿lleva toda la vida con nosotros?

Que, por cierto, ¿sabías que los romanos cagaban juntos?

—¡Ala, a cagar Manuel!

—Oye, ¿ y a ti… como te ha ido el día?— (sonidos «esfinterales»)

Es que, encima, se limpiaban con un palo que tenía un trapo envuelto al final y que compartían entre todos.

Bueno, volviendo al tema que nos ocupa, ¿podrías decirme el funcionamiento de este gran invento? Que, por si te lo preguntas, lleva con nosotros desde que Alexander Cummings lo patentó en 1775.

Puede que, a bote pronto, lo hayas deducido y tengas la sensación de comprender su funcionamiento.

Sin embargo, pausa este vídeo e intenta explicar qué ocurre exactamente cuando tiras de la cadena. ¿Sabrías decirme cómo funciona el mecanismo de succión de un inodoro?

No te preocupes, probablemente la gran mayoría de gente no lo sepa tampoco (sí, yo lo tuve que mirar, también).

El inodoro está formado por la taza, la cisterna, el mecanismo de la cadena y el sistema de recarga. El sifón, además, es una tubería en forma de “s” que está conectada a la taza. Su función es mantener el nivel de agua de la taza constante y actúa a modo de cierre hidráulico, evitando así que los gases y los olores desagradables suban por las cañerías y lleguen a casa.

La cisterna actúa como un cubo de agua. Cuando se tira de la cadena, hay otra cadena que activa la válvula de nivel y destapa el desagüe. Entonces la cisterna descarga todo su contenido en la taza en unos 5 segundos. El agua entra a la taza a través de los agujeros que hay en el borde y a través de un agujero más grande que empuja la mayor parte del agua de la cisterna directamente al sifón.

Ahora qué opinas, ¿Es algo sencillo? ¿Simple? ¿Fácil? Puede que lo parezca después de haberlo estudiado pero no lo es tanto como para que todo el mundo lo entienda a la primera.

Para comprender de verdad el funcionamiento de los retretes, no será suficiente con una simple descripción como la que acabo de dar o con un vídeo de 60 segundos .

Para controlar de verdad sobre la materia, no sólo necesitas saber su funcionamiento, sino que además necesitas saber de materiales —cerámicas, metales, plásticos…—, de economía —costes—, de química y, en definitiva, de todo lo que rodea al mundo del retrete y su negocio.

Este ha sido un ejemplo muy sencillo, pero hay miles.

Te voy a poner uno a nivel personal. Hace unas semanas hice un vídeo interactivo donde explicaba las fases del procedimiento administrativo común de la ley 39/2015 que, por cierto, si estás opositando y no lo has visto todavía, no sé a qué estás esperando.

¡Pues ese vídeo nos llevó, nada más y nada menos que, cerca de 250 horas de trabajo!

Y puede que lo estés flipando porque, efectivamente, 250 horas son muchas horas. Pero claro, piensa una cosa: ¿cuánta gente es capaz de explicar la ley 39/2015 de verdad?

De verdad, quiere decir: que puede explicarla sin leer a la clase cada artículo, sin hacerte copiar, sin hablar con tecnicismos y, por encima de todo, de manera que todo el mundo lo pueda comprender sin necesidad de tener una carrera en derecho.

La respuesta te la digo yo: muy poca gente.

¿Por qué?

Pues porque para dominar esta ley y controlarla de verdad, no basta con leerla.

Tampoco vale con memorizar cosas sueltas de los artículos. ¡No! Para controlar esta ley tienes que comprenderla en su conjunto. Tienes que jugar con ella y unir las diferentes piezas del puzzle hasta que, después de muchas horas de práctica, todo comience a encajar.

Y, ¿quién está dispuesto a dedicarle tantas horas a una ley para poder explicarla de forma efectiva si, con leer lo que está en el BOE, parece que es suficiente?

Total, siempre podrán decirte que no te esfuerzas lo suficiente o que hay que estudiar 27 horas al día y que ése es el camino que tienes que seguir.

En fin, que me desvío…

Esto es lo que te está limitando y es lo que se conoce como la ilusión del conocimiento. Pero, la clave de todo esto no es que seamos unos completos ignorantes, sino comprender que somos más ignorantes de lo que creemos —y, por supuesto, yo me incluyo.

La ilusión del conocimiento, es un sesgo cognitivo que hace que nos sintamos extraconfiados al creer que sabemos más de lo que realmente lo hacemos, proporcionándonos —en ocasiones— más confianza de la que deberíamos.

Y ahora la pregunta del millón es: ¿cómo evitamos caer en este sesgo y podemos dejar de ser víctimas de nuestra ignorancia?

Por cierto, dado que este error convive continuamente con nosotros y, por su naturaleza, pasa totalmente inadvertido, voy a hacer más vídeos al respecto centrándome, sobre todo, en darte herramientas que te proporcionen soluciones —además de las que estoy a punto de compartir contigo.

Por eso, si no te lo quieres perder, suscríbete y dale a la campanita de notificaciones para no perderte ningún vídeo.

Para sortear, en la medida de lo posible, esta trampa, necesitarás tres cosas:

  1. Ser consciente de que no eres una excepción: Tú también lo padeces.
  2. Entender que cumple una función: No tener que cuestionarte todo lo que te rodea.
  3. Aceptar tu «ignorancia»: Sin la aceptación no podrás evolucionar.

Créeme, cobrar consciencia, entenderlo y aceptarlo es algo superpotente. Lo digo por experiencia.

En mi primer año de carrera me tocó uno de los profesores con peor fama de la Universidad. No porque fuera malo explicando, sino porque tenía fama de meterse con los alumnos —y, de alguna manera, humillarlos.

Recuerdo que, el primer día de clase, preguntaba a cada persona por sus apellidos y, si algún alumno no sabía la historia que había detrás de éstos, lo machacaba.

Evidentemente, jamás apoyaría este tipo de prácticas. Ya que, después de un par de semanas, todo el mundo las habría asociado a un dolor tremendo y, al final como era de esperar, todo el mundo pasaba de ir a sus clases quedando vacías.

Pero lo que sí que es cierto es que aprendí una valiosa lección de ese hombre: su conocimiento era tal que me hizo comprender lo poco que yo sabía, lo mucho que me quedaba por aprender.

Y lejos de enfrentarme a esta situación o rechazarla, decidí abrazarla, aceptarla.

Desde ese día acepté que mi vaso está prácticamente vacío y que, realmente, no sé nada de lo que me rodea —especialmente en aquellas áreas que más me interesan.

La gran ventaja de adoptar esta filosofía es que siempre estarás con hambre de conocimiento y nadie podrá frenarte.

¿Recuerdas lo que te decía en el vídeo motivacional «Cuando todo va mal, no te rindas»?

Deja de ser indestructible y comienza a ser imparable.

Si crees que lo sabes todo y tienes una «falsa» sensación de control absoluto, puedes encontrarte a alguien con mucho más conocimiento que tú y acabar dejándote en ridículo.

O peor aún, puedes hacer un examen que, por lo que sea, te pregunta aquellos detalles que no tenías tan claros, y se destruya tu ego por completo recibiendo un golpe muy duro en tu carrera.

Sin embargo, si aceptas que no, que queda muchísimo por aprender y desarrollas ese hambre para estudiar y dominar esa materia, nadie te podrá destruir, porque desde el primer momento que adoptas esta postura, estarás disipando cualquier atisbo de competición contigo mismo o con los demás. Sólo estarás barajando una posibilidad: ir a más y mejorar cada día.

Antes de terminar y, como te dije anteriormente, voy a profundizar mucho más en este tema así que presta mucha atención porque estoy convencido de que es algo que te va a aportar de cara a tu preparación.

Así que hasta aquí el turboartículo de hoy. Y ya sabes, suscríbete, activa la campanita de notificaciones, dale a like, comenta qué estrategias ya conocías y cuáles complementan este vídeo-artículo y todo eso que hace que te conviertas en un #turboestudiante…

¡Y recuerda! Turbo Memory: tu memoria, tu mejor arma.

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  • Muy cierto. Yo llevo tiempo asesorandome e informandome sobre temas específicos cuando me toca exponer algo. Llevarás más seguridad cuando toque hablar y evitará que te quedes en blanco. Es la mejor forma de defender un tema que tocas a diario, pero a la hora de desenvolverse no tenías tan claro

  • Hola! Estoy muy agradecida de que hayáis compartido la CE, y la Ley 39/2015 de 1 de octubre; LPAC. La voz del chico es genial, estupenda; la entonación es muy buena, las pausas, las cedencias…
    Ojalá y en breve nos sorprendáis con la ley 40/2015; LRJSP. Nos vendría genial para las personas que ahora a primeros de julio tenemos el examen de la Guardia Civil.
    Muchísimas gracias por vuestra labor y… que nuca cambie tu preciosa voz!!!
    Saludos 😉

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