Estudia en 30 minutos lo que harías en 3 horas

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Estudia en 30 minutos lo que harías en 3 horas

En el vídeo anterior vimos lo perjudicial y saboteador que podía ser para tu estudio el mensaje supuestamente motivador de “no pain no gain”. Si no lo has visto te recomiendo que pares este vídeo y lo veas para comprender mucho mejor lo que te voy a contar en este.

Así que, recuerda: no vas a contar las horas, vas a hacer que las horas cuenten.

Pero, ¿Cómo lo haces? ¿Cómo hacer que 30 minutos equivalgan a 3 horas de estudio?

Antes de comenzar tengo que compartir contigo dos estudios que se hicieron en el año 2013 y 2017 (estudio y estudio).

En el primero, quería demostrar cómo las interrupciones interfieren en tu rendimiento.

Para ello, mandaban a los estudiantes resolver problemas cognitivamente complicados. El estudio consistía en que, mientras los estudiantes se centraban en la resolución de estos problemas, de forma aleatoria los interrumpían con un pitido entre 2 y 8 segundos de duración.

Este grupo lo compararon con otro que no sufría dichas interrupciones.

El resultado fue impresionante, ya que el grupo que estaba expuesto a estos pitidos, cometían un 100% más de errores.

Es decir, cometían el doble de errores que aquellos que estaban realizando los problemas sin interrupciones.

El estudio siguiente que se hizo en 2017 estudiaba la influencia que tiene tu smartphone sobre tu rendimiento.

Basaron su análisis asumiendo que tu smartphone solamente tiene tres opciones: estar sobre la mesa, en el bolso, bolsillo o mochila o en otra habitación.

El experimento reunió a 548 universitarios para hacer una prueba (menos 8 que tuvieron que excluir porque decían que no tenían teléfono. Yo creo que en España eso ya sería imposible).

De forma aleatoria, le decían a los estudiantes que eligieran una de las tres opciones: poner el móvil encima de la mesa, dejarlo en la mochila o ubicarlo en otra habitación y, en todas las situaciones, los teléfonos debían estar en silencio y sin vibración.

El resultado fue espectacular ya que indicó que, el mero hecho de sentir la presencia del teléfono (o sea, tenerlo encima de la mesa o en la mochila) influye muy negativamente en tu rendimiento y en tus capacidades cognitivas si lo comparamos con tener el teléfono en otra habitación.

Tal es el lastre, que perjudicaba incluso a aquellos usuarios con grandes capacidades para mantenerse altamente concentrados durante largos períodos de tiempo.

Esto puede ser debido al estado de vigilia o hipervigilia que nos provoca el teléfono. Piénsalo por un momento. Muchas veces, en lugar de estar 100% enfocado en tu tarea, estás pensando en el mensaje que estás esperando, si te escriben o no te escriben, el mail, las redes sociales, etc.

Y que tengas tan mal rendimiento, lo explica el efecto “vaivén”.

El efecto vaivén

El efecto vaivén es un término que podemos utilizar para explicar por qué eres tan poco productivo durante tus sesiones de estudio.

Este efecto describe simplemente lo que ocurre cuando alguien está ocupado con una tarea y se distrae una y otra vez, por ejemplo, al revisar su teléfono móvil, el correo, al atender una llamada o al recibir la visita de un compañero.

Esta pérdida de productividad se da porque para alcanzar un grado óptimo de concentración, necesitamos una cierta cantidad de tiempo que dependerá de la persona. Unos pueden tardar 10 minutos, otros 15 y otros incluso 20.

Una vez alcanzado este grado de concentración realizando la tarea con la que estés, se alcanza lo que llamamos «estado de flujo». Este es el momento donde estás muy metido en lo que estás haciendo, todo te sale fluido y te empiezas incluso a gustar. Es decir, alcanzas un nivel donde te encuentras cómodo y, casi por inercia, te resulta muy fácil continuar haciendo lo que estás haciendo.

Sin embargo, si durante el estado de flujo te distraes, esta distracción te sacará de dicho estado provocando que tengas que pasar nuevamente por ese período previo para alcanzar grados óptimos de productividad.

Este efecto, si se produce con frecuencia mientras haces una tarea, estaría haciéndote perder una cantidad ingente de tiempo. Ya que, no sólo estarías tirando por la borda la franja de tiempo que se corresponde con la interrupción en sí, sino que tienes que contar, además, el tiempo que tardas en volver a alcanzar niveles óptimos de concentración, o sea, llegar al estado de flujo.

En el caso de un estudiante al uso, la situación sería la siguiente:

  1. Comienzas a estudiar y, durante los primeros 15 minutos está a tope. Es como el calentamiento previo.
  2. Sin embargo, estás pendiente de que te escriban para que te pasen apuntes, salgan las listas o las notas de corte.
  3. Te escriben y tienes que contestar.
  4. Vuelves a intentar meterte en el estudio y tardas otros 15 minutos.
  5. Viene María para decirte que los artículos 35 y 41 no entran en el examen.
  6. Vuelves a intentar meterte en el estudio.
  7. Así sucesivamente.

Esta situación se puede prolongar a lo largo de una sesión de 3 horas. Sin embargo, con esta dinámica, ni te has acercado a lo que podrías haber logrado con 30 minutos de estudio a tu máximo rendimiento.

Entonces, ¿Cómo le damos la vuelta a esta situación?

Muy sencillo. Vamos a seguir estos 4 pasos:

Paso 1: Menos es más

Una vez más, concienciarte con el principio que vimos en el vídeo anterior: no cuentes las horas y haz que las horas cuenten.

Esto es fundamental porque anulará por completo los dilemas de tu ego interno y desmitificarás esa competición ficticia de quién estudia más horas.

Paso 2: Cuida tu santuario

Tendrás un sitio únicamente dedicado a estudiar. No me voy a meter muy en detalle con esto, pero debes saber que nuestro ambiente determina nuestro comportamiento.

Por ejemplo, fíjate en cómo reaccionas cuando recibes una llamada comparado con ver a alguien por la calle. Seguramente, cuando recibas una llamada (incluso cuando venga de alguien que conoces) de forma instintiva dirás algo como: «Dime» ó «¿Sí?»

Palabras muy diferentes a las que utilizarías si ves a tu padre por la calle. Dirías «¡Hola!», «qué pasa», «qué tal», etc.

Esto pasa de forma automática. De forma subconsciente.

Con tu zona de estudio pasa exactamente lo mismo. Si estudias en el mismo sitio que juegas a la play, comes o duermes, este lugar te condicionará a que hagas precisamente estas cosas, en detrimento de estudiar tu temario.

Por eso, lo que harás será encontrar tu santuario de estudio donde todo lo que te rodee te condicione a estudiar. Por eso los centros de estudio tienen tanto éxito (a pesar del postureo).

Paso 3: Olvídate de tu smartphone

Aquí depende del grado de dependencia que tengas, lo dejarás en otra sala, no te lo llevarás a donde vayas a estudiar o, si dependes de tu teléfono por narices, utilizarás aplicaciones como AppBlock para inutilizar por completo tus redes sociales y demás apps que te puedan distraer.

Paso 4: Compromiso y premio

Esto es fundamental ya que hay algunas variables que no dependen de ti.

Por ejemplo, que venga Manolita a decirte lo que Juan dijo en clase cuando Pepe explicaba la errata que hay en el tema 12, no lo puedes controlar.

Lo que sí puedes controlar es decir: Manolita, para mí es muy importante estar a tope durante 45 minutos, así que por favor, no me interrumpas.

Si de verdad consigues controlar todo aquello que está dentro de tu área de influencia y consigues 45 minutos al máximo, estarás rindiendo mucho más que el 99% de tus competidores, por lo que deberás darte un premio.

Éste puede variar en función de la persona, pero hazlo. Puedes tomarte el café con Manolita para charlar, tomarte una onza de chocolate, dar un paseo, o lo que más te apetezca en este momento.

Ahora que ya sabes cómo hacer sesiones de 30 minutos que cundan como si fueran 3 horas, la pregunta sería: ¿cómo hago para que 2 horas me cundan como si fueran 10?

Si esto lo haces de la noche a la mañana, te frustrarás, te cansarás, tu cabeza lo asociará a dolor y, automáticamente, lo echarás todo por la borda. Pero eso es ya contenido de otro vídeo así que…

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¡Nada más! Y recuerda, nos vemos en Turbo Memory: tu memoria, tu mejor arma.

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  • Gracias por cada video que subes… a mi sinceramente me ayudas!!! Y me siento tan reflejado en ellos !! Así q siempre estoy a expensas de nuevos video.. gracias!!!

    • Mayka,

      Muchas gracias por tu comentario.
      Saber que nuestro trabajo te brinda luz en el camino es la mayor satisfacción que podemos sentir.

      Un fuerte abrazo

  • Muchas gracias por todos estos consejos, después de verlos incluso me apetece abrir los apuntes y ponerme a estudiar
    Por cierto, tendrías alguno para los procrastinadores profesionales como yo?
    Gracias y un saludo.

    • Alejandra,

      De eso se trata, de generar ese «mono» que hace que quieras devorar tus apuntes.

      Tendremos muy en cuenta este tema y, muy probablemente, trabajaremos cómo dejar de procrastinar en futuros artículos.

      Un abrazo

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