Cómo SUPERAR LA ANSIEDAD y los NERVIOS ante un examen

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Cómo SUPERAR LA ANSIEDAD y los NERVIOS ante un examen

Cómo RENDIR BAJO PRESIÓN

Ha llegado el momento. Te lo sabes todo. Ayer por la tarde, durante el último repaso, te diste cuenta de que toda la información estaba en tu cabeza. Fue increíble porque te gustaste. No, no te gustaste, te mirabas al espejo y sabías con certeza que mañana, el día del examen. lo ibas a hacer de lujo. La ibas a petar. Parecía como si tuvieras un USB en tu cabeza y acceder a la información no te costaba absolutamente nada, por lo que te vas a la cama y, aunque los nervios comienzan a salir a flor de piel, no te preocupaba en exceso. Mejor que peor pudiste dormir.

Al día siguiente, te levantas con euforia pero, sospechosamente, parece que te falta saliva. Es algo raro, una sensación de tener la boca seca de forma permanente. También parece que tienes más ganas de ir al baño de lo normal y te duele la barriga. Tu familia te ve y te dicen: normal, serán los nervios, no te preocupes que lo vas a hacer genial.

Sales de casa, coges el coche o el transporte público y con cada kilómetro, todo parece ir a peor. De repente, te empiezan a asaltar las dudas en tu cabeza sobre ciertas partes de tu temario. Lo que ayer tenías super claro hoy no parece estarlo tanto. Pronto, una sensación de descontrol te invade. Llegas al sitio donde vas a hacer el examen y ya no es la saliva lo que te falta, sino que la respiración parece que es demasiado agitada, sientes taquicardias y, cuando vas a sentarte te das cuenta de que toda la información que tenías en tu cabeza, ya no está. Se ha ido.

¿Cómo ha podido pasar? Ayer tenías el temario super claro y hoy no hay nada en esa brillante cabeza, ¿Por qué?

Mirándolo por el lado bueno, tú, al menos, has podido llegar. Los hay que colapsan el día de antes o, incluso, semanas antes…

Turboestudiante, esto realmente es lo que marca la diferencia, lo que hace que ganes o pierdas. Dominar lo que te voy a contar en este vídeo es la clave para que puedas rendir óptimamente justo cuando se te exige lo máximo porque, piénsalo, de nada sirve saber el temario cuando se lo dices a tu madre o a tu sobrino si, cuando tienes al tribunal delante, te vienes abajo y se te olvida todo.

Esto es algo de lo que, por supuesto, nadie habla (aunque sea una parte completamente fundamental de la ecuación del éxito) y menos gente aún domina.

Por lo que, si quieres rendir al máximo el día de tu examen y obtener la nota que se corresponda a tu conocimiento, en lugar de tener puntuaciones más bajas por esos fallos tontos típicos de tener los nervios por las nubes, presta mucha atención -te adelanto que este contenido es oro puro- porque… ¡Empezamos!

Lo primero que quiero contarte es que he tardado en hacer este vídeo porque quise formarme lo máximo posible sobre cómo rendir óptimamente cuando la presión es máxima. Aunque no lo parezca, esto es algo que nos afecta a todos desde que tenemos uso de razón.

Hace relativamente poco tuve una conversación muy interesante en la cual se reflejaba el poco conocimiento que hay sobre este tema. Básicamente la conversación giraba entorno a la presión que sufrimos desde muy pequeños y sus consecuencias en nuestro rendimiento.

Y lo curioso de todo es que la mayoría de adultos cometemos dos errores gravísimos:

1 Pensar que la presión es algo que se ejerce exclusivamente de forma consciente

O sea, pensar que la presión ejercida sobre una persona solo es efectiva si se expresa de forma verbal. La presión no viene solo de decir: ¡Tienes que hacerlo bien! sino que va mucho más allá.

Por eso hablaremos de dos tipos de presión:

  1. Presión ejercida
  2. Presión soportada

Cuando un niño, un adolescente o un adulto se encuentra en el punto de mira de varias personas, o sea, en un escenario, en un partido, en un atril, en una clase, etc. la presión soportada para el 99% de las personas es increíble, aunque todo el mundo se encuentre en silencio y nadie haya articulado palabra.

2 Pensar que manejarla es algo innato

Esto es pensar que hay personas que cuando se encuentra en el punto de mira son capaces de crecerse con esa presión. Que también son capaces de hacerlo mejor de lo habitual cuando se enfrenta a picos de estrés. Que, en definitiva, se trata de una habilidad “divina” con la cual se nace y el resto debemos conformarnos con pensar que tienen mucha suerte. Sin ser conscientes de que se trata de una habilidad y como tal, cualquiera puede desarrollarla.

O sea, que el problema siempre es que nuestras habilidades no te representan el día que más las necesitas.

Por ejemplo, recuerdo una conversación que tuve con un compañero después de una formación a la que acudí, en la que nos decía que su mejor amigo era controlador aéreo y era de los mejores. Es más, me llegó a decir que era capaz de aterrizar un avión perfectamente con los ojos cerrados. Sin embargo, era incapaz de hacerlo si tenía un supervisor delante.

Y, ¡Ese es el problema!

En la final de la NBA de 1998 se enfrentaban Utah contra los Chicago Bulls y era el sexto partido.

A 30 segundos del final del partido el marcador era 85 a 86 para Utah. A 20 segundos del final coge la bola Michael Jordan, dribla tira a canasta y… limpia. Coloca a su equipo 87 a 86 y ganan por un punto.

Imagínate todo el peso que podía tener sobre sus hombros y, aún así, en, probablemente, el tiro más importante de su carrera, la mete limpia. Podríamos pensar que es un superhumano y que lo lleva en la sangre. Que es algo innato y es un privilegiado por haber metido ese tiro.

Sin embargo, si miramos las estadísticas con número reales y, sin desprestigiar a nadie, Michael Jordan no tenía mejores resultados cuando estaba bajo presión.

El problema es que nuestro cerebro tiende a recordar los momentos más relevantes y aquello que ocurrió en los últimos momentos del partido fue épico.

Por ejemplo, si te gustase el fútbol (e incluso sin que fueras fanático de este deporte) seguro que habrás visto la final del mundial entre España y Holanda.

Si te preguntase qué recuerdas de ese partido, ¿Qué dirías? Seguramente, el gol de Iniesta.

Ese disparo a puerta de Andrés Iniesta fue el momento con más presión de su carrera hasta ese momento y la razón por la cual mantienes vivo este recuerdo en tu cabeza, es porque esa fue la acción que desencadenó una montaña de emociones, ya que fue lo que hizo que España ganara su primer y único mundial de fútbol.

Pero pensar que la presión contibuyó a que Iniesta marcara el gol sería caer en lo que en psicología se llama sesgo de confirmación. O sea, tender a favorecer la información que confirma tus suposiciones con independencia de que éstas sean verdaderas o no.

Las estadísticas en un jugador de fútbol son muy difíciles de interpretar ya que tendríamos que valorar los pases, las pérdidas de balón, recuperación, etc. y todo en contexto de la posición del jugador. Pero, en baloncesto, para un jugador como Jordan, la estadística la marca las canastas.

Estadísticamente, Michael Jordan no tuvo mejores tiros a canasta en partidos de alto rendimiento, es más, en este tipo de partidos Jordan tenía un rendimiento por debajo de la media. Y si nos remontamos al partido que hemos mencionado anteriormente, el que hizo de su carrera algo memorable, el que le proclamó como estrella… vemos que fue uno de los peores partidos de su historia, encestando, solamente, 15 canastas de 35 disparos.

Y aunque él mismo lo dijera por activa y por pasiva, seguimos pensando que esa fue su gran noche y que nosotros somos los raros porque nos saboteamos cuando nos encontramos bajo presión.

“He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para marcar la canasta que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida”.

Y ahora que sabes el papel que juega la presión, la pregunta siguiente sería… ¿Cómo hago para rendir óptimamente en los momentos de máxima presión?

Este tema es algo que me apasiona y estoy dedicando gran parte de mi tiempo en formarme al máximo, por lo que si veo un gran apoyo y veo que te suscribes dándole a la campana de notificaciones, me dejas buenos comentarios y me das feedback, seguiré subiendo vídeos de la máxima calidad para que puedas conseguir tus objetivos en los momentos de máxima exigencia.

Para conseguir nuestro objetivo aún cuando el estrés es alto, debemos fijarnos en aquéllas personas que parecen rendir mejor en esas situaciones.

Si nos fijamos en ese tipo de personas, vemos que ese buen rendimiento está relacionado a tener mayores niveles de testosterona en el cuerpo y pocos niveles de cortisol.

La testosterona, en contra de lo que todo el mundo piensa, no sólo está ligada a la violencia y al culturismo, sino que tiene unos efectos en nuestro cerebro y nuestro cuerpo que podrían considerarse casi super poderes. Por ejemplo, hace que nos sintamos más confiados, incrementa nuestra motivación y nuestra propensión a tomar riesgos. Pero cuando hablamos de riesgos no hablamos de hacer cosas a lo loco, sino de que nos ayuda a tomar acción en lugar de paralizarnos por miedo.

Básicamente, la testosterona actúa sobre la amígdala del cerebro, que es la parte emocional que procesa los miedos, reduciendo esta respuesta y ayudándonos a acceder a nuestros recursos cognitivos para pensar con mayor claridad.

Oye Jorge, ¿Y por qué metes el miedo aquí en mitad de la ecuación?

Porque la presión se sustenta en él. Todo se sustenta en el miedo. Miedo a fallar, miedo a no meter la última canasta, miedo a que te rechacen, miedo a no caer bien, miedo a no encajar, miedo a ser criticado si no lo haces perfecto, miedo a decepcionar, etc.

Muchos profesionales, debido al desconocimiento, terminan acudiendo a sustancias estimulantes o tranquilizantes para hacer frente a esta presión. La mayoría de ocasiones hacen uso de ansiolíticos simplemente para poder descansar.
Por otro lado, algunos profesionales de la salud están más interesados en que dependas del tratamiento a que te cures… Pero no vamos a entrar en conspiraciones en este momento. Si quieres saber más míra estos dos vídeos (dame tu money).

Sin embargo, te adelanto que pequeños ajustes en tu comportamiento puede provocar cambios masivos en tu cerebro. Y atención turboestudiante, porque tú puedes incrementar tus niveles de testosterona y reducir tus niveles de cortisol de forma completamente consciente haciendo esto:

Adoptando posiciones de poder

Si no sabes lo que es una posición de poder, simplemente piensa en abrir y expandir tu cuerpo sea como sea.

El problema de todo esto es que, seguramente, justo antes de entrar en un examen, estés lejos de sentirte con confianza suficiente como para ponerte firme, levantar los brazos o saltar con energía (de la misma manera que haces cuando celebras una victoria). Sin embargo, aquí es donde está el truco: “fake it until you make it”. Haz como si lo fueras hasta que lo seas.

¿Por qué?

Porque, solo con el hecho de tomar estas posiciones de poder durante un mísero minuto hará que incrementes tu nivel de testosterona hasta un 30% y reduzcas tus niveles de cortisol, también hasta un 30% lo que hace que tu cerebro tenga unas condiciones químicas ideales para rendir al máximo el día de tu examen.

Alright! Este solo es la punta del iceberg y, como he dicho antes, este tema es algo que me apasiona y algo sobre lo que me estoy formando con los mejores no sólo de España sino del mundo, por lo que si quieres que haga vídeos como éste recuerda que quiero tu apoyo: , suscríbete a este canal (señalando a tu izquierda) y no olvides activar la campanita de notificaciones. Si veo que esto tiene una buena acogida, seguiré subiendo contenidos para que seas una máquina del rendimiento bajo presión.

¡Nada más! Aquí te dejo otra joyita (apuntando a la derecha) que podría interesarte… Y, recuerda, nos vemos aquí(a puntando al frente), en Turbo Memory: tu memoria, tu mejor arma.

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